Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Prendida De Las Lamparas
Compañía Nacional de Teatro
27 sep 26
La obra, escrita por Elena Guiochins y dirigida por Mariana García Franco, propone un juego escénico que nos permite acercarnos a Rosario Castellanos desde distintas edades, emociones y contradicciones. Dulce Mariel, Ana Karen Peraza y Luisa Huertas se alternan en escena; Luisa ilumina cada palabra con una fuerza que se queda adentro. La puesta no busca mostrarnos sólo a la escritora, sino también a la mujer detrás de su obra: sus inseguridades, su autocrítica, sus silencios y ese miedo a la soledad incluso cuando se está acompañada. También aparece con fuerza su relación con la madre, atravesada por culpa, distancia y heridas que conectan con historias que muchas mujeres han vivido durante generaciones. A ratos sentí que hacía falta algo de contexto para captar ciertas referencias, pero incluso sin conocer a fondo su historia, la obra consigue acercarnos a una Rosario profundamente humana, contradictoria y vulnerable.


El Diccionario
Compañía Nacional de Teatro
27 sep 26
Es imposible no empezar por Luisa Huertas. Fui inicialmente por ella, esa garantía que representa en cualquier proyecto, pero salí admirando otra vez la humanidad con la que encarna a María Moliner. La obra nos presenta a la filóloga, bibliotecaria y lexicógrafa que dedicó años a construir el Diccionario de uso del español y que, tras acudir al médico por pequeños olvidos, recibe un diagnóstico devastador: arterioesclerosis cerebral. La ironía es cruel: comenzar a perder aquello a lo que dedicó su vida, las palabras. Entre las consultas con su médico, su relación con Fernando y los recuerdos atravesados por la represión franquista, conocemos no sólo a la autora del diccionario, sino a la mujer detrás de él: su angustia, amor, frustración y esperanza. Mi momento favorito es esa entrada a la mente de María, donde presente y memoria se mezclan frente a nosotros. Y al final aparece una palabra que lo contiene todo: “Libertad”. Salir del teatro con ella latiendo es, también, un acto de memoria.


Mi Deseo: Cabaret Postmortem De Una Mujer Que Anhela Darle Vida A Un Cuerpo Dentro De Ella O Quizá Matarlo
Aullido Teatro
27 sep 26
Fui a ver Mi deseo casi como quien atiende un llamado interno. No fue solo una salida al teatro: fue una necesidad. Stefanie Izquierdo se expone por completo: escribe, dirige y actúa una obra que no busca dar respuestas sobre la maternidad, sino abrir sus contradicciones. El deseo, la culpa, la herencia y el mandato social conviven con humor, ironía e imágenes cargadas de significado. Uno de los momentos que más me atravesó fue el eco generacional: esa madre que no está físicamente, pero aparece como voz, espejo y herencia. Ahí entendemos cuánto de lo que decidimos también viene de lo aprendido. Recordé cuando supe que tendría una hija y pensé: “le va a costar el doble todo”. Con los años he entendido que maternar también es vivir entre el amor absoluto y el miedo más crudo. Mi deseo no resuelve la pregunta sobre ser o no ser madre. La incomoda, la desarma y la mira desde distintos ángulos. Ahí está su fuerza.


El peso de las hormigas
Compañía Los Endebles
27 sep 26
Después de ver El peso de las hormigas quise renunciar a mi trabajo. No por el trabajo en sí, sino por el impulso de moverme de cualquier inercia y hacer algo. La obra mira la adolescencia desde ese huracán de emociones que cuesta entender y explicar. Habla de la rabia, la frustración, las injusticias y de sentir que tu voz aún no cuenta. Pero también logra que, sin importar la edad, regreses a ese “yo” que quería cambiar el mundo y no sabía por dónde empezar. Mariana López Dávila y Germán Bracco vuelven palpables esas emociones; Boris Schoemann y Mahalat Sánchez sostienen un mundo adulto entre la resignación y el despertar, mientras Yayo Villegas suma fuerza con su actuación y diseño sonoro. Al salir, mi hija y yo no pudimos elegir un personaje favorito: todo funcionaba como una sola pieza. Salí con ganas de sumar mi peso al de las hormigas y mover, aunque fuera un poco, la balanza.


La Danza Que Sueña La Tortuga
Fayuca Arte de Intercambio
27 sep 26
Por poco más de dos horas viajé a la Córdoba veracruzana de los años cincuenta. La escenografía, la música, el vestuario y la iluminación construyen un espacio tan vivo que casi puede sentirse el clima, la calma de la provincia y hasta el aroma de los platillos que se mencionan. Ahí conocemos a dos hermanas que viven juntas, atienden una miscelánea y dependen de Víctor, su hermano mayor, en una dinámica familiar muy reconocible. Las actuaciones sostienen con precisión el humor, la ternura y los matices de una historia que habla del miedo a la soledad, las falsas expectativas y la dificultad de asumir la independencia. Todo el elenco funciona como un engranaje perfecto bajo la dirección de Nohemí Espinosa. De esas obras que, al terminar, dan ganas de compartir con la gente que una quiere.
