Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por Stefanie Izquierdo
Aullido Teatro
CabaretFui a ver Mi deseo casi como quien atiende un llamado interno. No fue solo una salida al teatro: fue una necesidad. Stefanie Izquierdo se expone por completo: escribe, dirige y actúa una obra que no busca dar respuestas sobre la maternidad, sino abrir sus contradicciones. El deseo, la culpa, la herencia y el mandato social conviven con humor, ironía e imágenes cargadas de significado. Uno de los momentos que más me atravesó fue el eco generacional: esa madre que no está físicamente, pero aparece como voz, espejo y herencia. Ahí entendemos cuánto de lo que decidimos también viene de lo aprendido. Recordé cuando supe que tendría una hija y pensé: “le va a costar el doble todo”. Con los años he entendido que maternar también es vivir entre el amor absoluto y el miedo más crudo. Mi deseo no resuelve la pregunta sobre ser o no ser madre. La incomoda, la desarma y la mira desde distintos ángulos. Ahí está su fuerza.
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