Planchando el vestuario...
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La obra 'Misantropías' de Héctor Mendoza es una pieza metateatral que entabla un diálogo con 'El misántropo' de Molière y aspectos de la vida del dramaturgo francés. La trama se centra en una compañía de teatro que enfrenta una crisis legal que amenaza su existencia. A través de un juego de espejos entre la ficción y la realidad, se exploran las vicisitudes de Alceste, director de la compañía, y las reflexiones personales de Juan (alter ego de Molière) mientras escribe 'El enfermo imaginario' y dirige 'El misántropo'. La obra aborda temas como la justicia, los valores, las debilidades humanas y la esencia misma del quehacer teatral.
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8 reseñas de la comunidad
Misantropías me dejó pensando en si realmente vale la pena traer ciertos textos antiguos al presente cuando su vigencia ya no termina de sostenerse por sí sola. Más que encontrar una nueva lectura o una resignificación poderosa, aquí el homenaje termina sintiéndose mal logrado e incluso un tanto innecesario. Uno de los aspectos que más pesan en la experiencia es su ritmo cansino. La obra avanza con dificultad y por momentos parece perderse en sí misma, aunque de vez en cuando aparecen pequeños destellos de lucidez que permiten asomarse a algo más interesante. El problema es que esos momentos no alcanzan para sostener el conjunto. Al final, Misantropías deja la sensación de una apuesta que mira al pasado sin encontrar del todo una razón convincente para traerlo al presente. Y cuando esa vigencia no aparece, el homenaje, en lugar de revitalizar el texto, termina evidenciando sus distancias con el hoy.
Ver reseña y comentarUna obra sobre el perfecto espejo de la naturaleza humana. Un interesante estudio del arte teatral; pero cuyo tratamiento no deja de sentirse anticuado. En momentos, propositiva. En otros, realmente soporífera.
Ver reseña y comentarEs una puesta que prometía bastante. Una gran escenografía que queda inutilizada ante una dirección lenta y poco lograda. No sé qué es lo que tiene la CNT con acabar todas sus obras de gran formato con una meta-teatralidad barata. Puedo contar al menos cinco obras de ellos así.
Ver reseña y comentarUna obra de teatro que habla del teatro pero también de la complejidad y las pasiones humanas. Aunque esta historia todavía podría decirnos algo, la dirección de este montaje y su espectacular escenografía crean obstáculos que impiden la contundencia y la agudeza para criticar lo que quiere criticar y señalar. Durante la función fue muy evidente que varias personas estaban dormidas y en el intermedio algunas abandonaron la sala (y no para ir al baño).
Ver reseña y comentarEs interesante la multiplicidad ficcional de la obra, sin embargo, la mayoría de esas capas de perciben exclusivas para los "iniciados" en la historia del teatro mexicano y de Moliere. La música barroca en vivo es un acierto sobresaliente en una puesta en escena que no logra sostenerse narrativamente. El tedio en las escenas de los actores de mayor edad se hace presente en varias ocasiones y por momentos es la buena disposición de los intérpretes más jóvenes es lo que pone esta obra a flote. Es interesante el planteamiento de Moliere sobre la integridad ante la posibilidad de perder su teatro y pareciera que lo mismo sucede en este montaje. Una generación que va de salida que se aferra a lo que alguna vez fue su Teatro mexicano.
Ver reseña y comentarEl caos de los seres humanos, provocado por la misma naturaleza de este mismo.
Ver reseña y comentarDestacto la escenografía y vestuario... El montaje me pareció soporifero. Lamentablemente considero que ha sido una de las obras más fallidas de la CNT, se siente añeja, poco relevante y con la única intención de realizar un homenaje. Gran mención a Georgina Arriola que con su aparición en escena inyecta los únicos momentos de vitalidad y dinamismo a una obra que se siente cansina y con la que el público no conecta.
Ver reseña y comentarDestacan la escenografía y el vestuario, cuidados y coherentes con la propuesta. Sin embargo, el montaje se siente ajeno al presente: plantea dinámicas donde las mujeres compiten por el director que hoy resultan problemáticas y poco cuestionadas. En un contexto de cambio, el texto se percibe desfasado y el ritmo es lento. Puede interesar a teatreros que disfrutan lo clásico.
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Misantropías me dejó pensando en si realmente vale la pena traer ciertos textos antiguos al presente cuando su vigencia ya no termina de sostenerse por sí sola. Más que encontrar una nueva lectura o una resignificación poderosa, aquí el homenaje termina sintiéndose mal logrado e incluso un tanto innecesario. Uno de los aspectos que más pesan en la experiencia es su ritmo cansino. La obra avanza con dificultad y por momentos parece perderse en sí misma, aunque de vez en cuando aparecen pequeños destellos de lucidez que permiten asomarse a algo más interesante. El problema es que esos momentos no alcanzan para sostener el conjunto. Al final, Misantropías deja la sensación de una apuesta que mira al pasado sin encontrar del todo una razón convincente para traerlo al presente. Y cuando esa vigencia no aparece, el homenaje, en lugar de revitalizar el texto, termina evidenciando sus distancias con el hoy.

Una obra sobre el perfecto espejo de la naturaleza humana. Un interesante estudio del arte teatral; pero cuyo tratamiento no deja de sentirse anticuado. En momentos, propositiva. En otros, realmente soporífera.
Es una puesta que prometía bastante. Una gran escenografía que queda inutilizada ante una dirección lenta y poco lograda. No sé qué es lo que tiene la CNT con acabar todas sus obras de gran formato con una meta-teatralidad barata. Puedo contar al menos cinco obras de ellos así.
Una obra de teatro que habla del teatro pero también de la complejidad y las pasiones humanas. Aunque esta historia todavía podría decirnos algo, la dirección de este montaje y su espectacular escenografía crean obstáculos que impiden la contundencia y la agudeza para criticar lo que quiere criticar y señalar. Durante la función fue muy evidente que varias personas estaban dormidas y en el intermedio algunas abandonaron la sala (y no para ir al baño).

Es interesante la multiplicidad ficcional de la obra, sin embargo, la mayoría de esas capas de perciben exclusivas para los "iniciados" en la historia del teatro mexicano y de Moliere. La música barroca en vivo es un acierto sobresaliente en una puesta en escena que no logra sostenerse narrativamente. El tedio en las escenas de los actores de mayor edad se hace presente en varias ocasiones y por momentos es la buena disposición de los intérpretes más jóvenes es lo que pone esta obra a flote. Es interesante el planteamiento de Moliere sobre la integridad ante la posibilidad de perder su teatro y pareciera que lo mismo sucede en este montaje. Una generación que va de salida que se aferra a lo que alguna vez fue su Teatro mexicano.

El caos de los seres humanos, provocado por la misma naturaleza de este mismo.
Destacto la escenografía y vestuario... El montaje me pareció soporifero. Lamentablemente considero que ha sido una de las obras más fallidas de la CNT, se siente añeja, poco relevante y con la única intención de realizar un homenaje. Gran mención a Georgina Arriola que con su aparición en escena inyecta los únicos momentos de vitalidad y dinamismo a una obra que se siente cansina y con la que el público no conecta.

Destacan la escenografía y el vestuario, cuidados y coherentes con la propuesta. Sin embargo, el montaje se siente ajeno al presente: plantea dinámicas donde las mujeres compiten por el director que hoy resultan problemáticas y poco cuestionadas. En un contexto de cambio, el texto se percibe desfasado y el ritmo es lento. Puede interesar a teatreros que disfrutan lo clásico.