Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por Héctor Mendoza
Compañía Nacional de Teatro
ComediaMisantropías me dejó pensando en si realmente vale la pena traer ciertos textos antiguos al presente cuando su vigencia ya no termina de sostenerse por sí sola. Más que encontrar una nueva lectura o una resignificación poderosa, aquí el homenaje termina sintiéndose mal logrado e incluso un tanto innecesario. Uno de los aspectos que más pesan en la experiencia es su ritmo cansino. La obra avanza con dificultad y por momentos parece perderse en sí misma, aunque de vez en cuando aparecen pequeños destellos de lucidez que permiten asomarse a algo más interesante. El problema es que esos momentos no alcanzan para sostener el conjunto. Al final, Misantropías deja la sensación de una apuesta que mira al pasado sin encontrar del todo una razón convincente para traerlo al presente. Y cuando esa vigencia no aparece, el homenaje, en lugar de revitalizar el texto, termina evidenciando sus distancias con el hoy.

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