Planchando el vestuario...
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Madre Y Muerte. Historia de un mismo nombre
Universidad de las Artes de Yucatán
1 jun 26
Una propuesta escénica necesaria y profundamente vigente para el momento actual. El montaje y las interpretaciones, en su mayoría, estuvieron sólidamente construidos y con una línea escénica clara. Sin embargo, la actriz de cabello negro, ondulado y largo fue la única que se percibió fuera de tono: ni como madre ni como árbol logró una construcción coherente del personaje, perdiendo presencia y objetivo dramático en distintos momentos. El trabajo escénico con las sillas fue uno de los mayores aciertos de la puesta; preciso, simbólico y visualmente potente. La actriz que interpreta a la cementera sostuvo un temple escénico admirable, mientras que el personaje de La Muerte destacó como una de las interpretaciones más sólidas de la obra: dominio corporal, presencia y una capacidad de transmisión emocional verdaderamente notable. Gracias por presentar una propuesta con riesgo, sensibilidad y discurso.


Limón Indio. Te buscaré por las redes sociales para hacerte pagar las humillaciones de la infancia
Universidad de las Artes de Yucatán
1 jun 26
La obra parte de una premisa poderosa, pero se pierde en un montaje poco articulado, una elección de elenco cuestionable y una iluminación sin intención dramática. El texto tiene potencial, aunque presenta vacíos importantes; tras la muerte de Alva, la obra cae en una segunda parte repetitiva, cansada y sin verdadero sustento. Los trazos escénicos carecen de precisión: entradas y salidas monótonas evidencian una dirección poco pulida y sin una visión clara. Las actuaciones tampoco sostienen el ritmo. El protagonista carece de intención y presenta problemas de dicción; Mario, el actor del tatuaje en el pecho, enfrenta dificultades similares. Lidia funciona más desde lo visual que desde la emoción. Si el protagonista no está planteado como homosexual, el actor debería trabajar mejor su construcción corporal, pues ciertos manierismos contradicen el personaje.
