Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por Ivi May Dzib
Universidad de las Artes de Yucatán
DramaLa obra parte de una premisa poderosa, pero se pierde en un montaje poco articulado, una elección de elenco cuestionable y una iluminación sin intención dramática. El texto tiene potencial, aunque presenta vacíos importantes; tras la muerte de Alva, la obra cae en una segunda parte repetitiva, cansada y sin verdadero sustento. Los trazos escénicos carecen de precisión: entradas y salidas monótonas evidencian una dirección poco pulida y sin una visión clara. Las actuaciones tampoco sostienen el ritmo. El protagonista carece de intención y presenta problemas de dicción; Mario, el actor del tatuaje en el pecho, enfrenta dificultades similares. Lidia funciona más desde lo visual que desde la emoción. Si el protagonista no está planteado como homosexual, el actor debería trabajar mejor su construcción corporal, pues ciertos manierismos contradicen el personaje.
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