Planchando el vestuario...
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La obra narra la vida y el arduo trabajo de María Moliner, una bibliotecaria y lexicógrafa española que dedicó quince años a crear su monumental 'Diccionario del Uso Español' de forma autodidacta y solitaria. A través de la trama, se exploran sus desafíos personales, su valentía al cuestionar a la Real Academia Española, y su lucha contra la pérdida de memoria, destacando el poder de las palabras y la resistencia intelectual frente al autoritarismo y la injusticia.
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3 reseñas de la comunidad
Es imposible no empezar por Luisa Huertas. Fui inicialmente por ella, esa garantía que representa en cualquier proyecto, pero salí admirando otra vez la humanidad con la que encarna a María Moliner. La obra nos presenta a la filóloga, bibliotecaria y lexicógrafa que dedicó años a construir el Diccionario de uso del español y que, tras acudir al médico por pequeños olvidos, recibe un diagnóstico devastador: arterioesclerosis cerebral. La ironía es cruel: comenzar a perder aquello a lo que dedicó su vida, las palabras. Entre las consultas con su médico, su relación con Fernando y los recuerdos atravesados por la represión franquista, conocemos no sólo a la autora del diccionario, sino a la mujer detrás de él: su angustia, amor, frustración y esperanza. Mi momento favorito es esa entrada a la mente de María, donde presente y memoria se mezclan frente a nosotros. Y al final aparece una palabra que lo contiene todo: “Libertad”. Salir del teatro con ella latiendo es, también, un acto de memoria.
Ver reseña y comentarUna dramaturgia sobresaliente. Lograr amalgamar neurología, historia, política y amor a través del estudio de la lengua es maravilloso. Las actuaciones de Luisa Huertas y Arturo Ríos son poderosas y enternecedoras. La escenografía como reflejo de la desarticulación de la memoria y por lo tanto de la identidad es excelente. Por momentos el ritmo escénico puede menguar pero aún así es una obra imperdible de la CNT.
Ver reseña y comentarUna obra que te lleva a reflexionar sobre el poder de las palabras, de los recuerdos y de la vida. Un tanto parsimoniosa pero sin logras seguir la historia te llevas un buen mensaje
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Es imposible no empezar por Luisa Huertas. Fui inicialmente por ella, esa garantía que representa en cualquier proyecto, pero salí admirando otra vez la humanidad con la que encarna a María Moliner. La obra nos presenta a la filóloga, bibliotecaria y lexicógrafa que dedicó años a construir el Diccionario de uso del español y que, tras acudir al médico por pequeños olvidos, recibe un diagnóstico devastador: arterioesclerosis cerebral. La ironía es cruel: comenzar a perder aquello a lo que dedicó su vida, las palabras. Entre las consultas con su médico, su relación con Fernando y los recuerdos atravesados por la represión franquista, conocemos no sólo a la autora del diccionario, sino a la mujer detrás de él: su angustia, amor, frustración y esperanza. Mi momento favorito es esa entrada a la mente de María, donde presente y memoria se mezclan frente a nosotros. Y al final aparece una palabra que lo contiene todo: “Libertad”. Salir del teatro con ella latiendo es, también, un acto de memoria.
Una dramaturgia sobresaliente. Lograr amalgamar neurología, historia, política y amor a través del estudio de la lengua es maravilloso. Las actuaciones de Luisa Huertas y Arturo Ríos son poderosas y enternecedoras. La escenografía como reflejo de la desarticulación de la memoria y por lo tanto de la identidad es excelente. Por momentos el ritmo escénico puede menguar pero aún así es una obra imperdible de la CNT.

Una obra que te lleva a reflexionar sobre el poder de las palabras, de los recuerdos y de la vida. Un tanto parsimoniosa pero sin logras seguir la historia te llevas un buen mensaje