Planchando el vestuario...
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Cornelia viaja desde un planeta lejano hasta la Tierra. Allí conoce a una gallina, un cerdito, un becerro, una vaca y un pez. Al convivir con ellos descubre que, aunque pertenecen a especies distintas, comparten la capacidad de sentir, crear vínculos, tener deseos y disfrutar la libertad.
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6 reseñas de la comunidad
Cornelia, corazón de atún utiliza la ternura, el juego y el artificio escénico para cuestionar una de esas jerarquías que solemos aceptar sin demasiadas preguntas: aquella que coloca la experiencia humana por encima de cualquier otra forma de vida. Desde un lenguaje pensado para jóvenes audiencias, la puesta construye un universo donde las fronteras entre especies comienzan a volverse menos rígidas. Los animales dejan de aparecer únicamente como figuras ajenas, objetos de consumo o personajes secundarios de nuestro mundo, para convertirse en seres atravesados también por el miedo, el afecto, el deseo y la necesidad de libertad. Quizá ahí se encuentra uno de sus gestos más poderosos: recordarnos que la empatía no consiste necesariamente en comprender por completo al otro, sino en reconocer que existe una vida más allá de nuestra propia experiencia. Porque cuando la escena consigue suspender, aunque sea por un momento, las divisiones con las que ordenamos el mundo, queda algo mucho más elemental: cuerpos distintos, experiencias distintas y corazones que, pese a todo, siguen latiendo.
Ver reseña y comentarEn tiempos donde los niños son cada vez son más dependientes a las pantallas, apoyar y darle difusión a este tipo de obras es crucial. Esta obra me enseña a nunca subestimar el teatro infantil, una puesta en escénica muy creativa con un buen mensaje y que incluye a los niños.
Ver reseña y comentarUn conmovedor encuentro con aquellos amorosos seres que sienten y merecen libertad. Lúdica. Un montaje con un sutil discurso de empatía, que sin imponer restricciones, invita a consumir con conciencia.
Ver reseña y comentarEl teatro para infancias no solo es una propuesta noble, también es un reto y este montaje lo supera con gracia. Desde la sala tenemos un recibimiento muy cariñoso. Siempre hay un reto importante en trabajar con títeres y con actores a la vez, sin embargo el montaje usa perfecto el vestuario y maquillaje para que los pequeños títeres no sean los únicos que se lleven las miradas. Es muy resaltable que la obra no se limita solo en hablarle a las infancias sino de hacerlas participes del montaje. Quizá lo único que podría echar en falta es la presencia de la "pequeña" Cornelia en más ocasiones.
Ver reseña y comentarEs una hermosa historia y muy divertida para los niños. Me encantó lo!
Ver reseña y comentarUna obra genial, una forma magnífica de inculcar en los niños el amor hacia los animales. Todos los niños (y sus papás) deberían verla
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Cornelia, corazón de atún utiliza la ternura, el juego y el artificio escénico para cuestionar una de esas jerarquías que solemos aceptar sin demasiadas preguntas: aquella que coloca la experiencia humana por encima de cualquier otra forma de vida. Desde un lenguaje pensado para jóvenes audiencias, la puesta construye un universo donde las fronteras entre especies comienzan a volverse menos rígidas. Los animales dejan de aparecer únicamente como figuras ajenas, objetos de consumo o personajes secundarios de nuestro mundo, para convertirse en seres atravesados también por el miedo, el afecto, el deseo y la necesidad de libertad. Quizá ahí se encuentra uno de sus gestos más poderosos: recordarnos que la empatía no consiste necesariamente en comprender por completo al otro, sino en reconocer que existe una vida más allá de nuestra propia experiencia. Porque cuando la escena consigue suspender, aunque sea por un momento, las divisiones con las que ordenamos el mundo, queda algo mucho más elemental: cuerpos distintos, experiencias distintas y corazones que, pese a todo, siguen latiendo.

En tiempos donde los niños son cada vez son más dependientes a las pantallas, apoyar y darle difusión a este tipo de obras es crucial. Esta obra me enseña a nunca subestimar el teatro infantil, una puesta en escénica muy creativa con un buen mensaje y que incluye a los niños.

Un conmovedor encuentro con aquellos amorosos seres que sienten y merecen libertad. Lúdica. Un montaje con un sutil discurso de empatía, que sin imponer restricciones, invita a consumir con conciencia.

El teatro para infancias no solo es una propuesta noble, también es un reto y este montaje lo supera con gracia. Desde la sala tenemos un recibimiento muy cariñoso. Siempre hay un reto importante en trabajar con títeres y con actores a la vez, sin embargo el montaje usa perfecto el vestuario y maquillaje para que los pequeños títeres no sean los únicos que se lleven las miradas. Es muy resaltable que la obra no se limita solo en hablarle a las infancias sino de hacerlas participes del montaje. Quizá lo único que podría echar en falta es la presencia de la "pequeña" Cornelia en más ocasiones.
Es una hermosa historia y muy divertida para los niños. Me encantó lo!
Una obra genial, una forma magnífica de inculcar en los niños el amor hacia los animales. Todos los niños (y sus papás) deberían verla