Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por Karina Ávila
Al aire libre teatro
InfantilCornelia, corazón de atún utiliza la ternura, el juego y el artificio escénico para cuestionar una de esas jerarquías que solemos aceptar sin demasiadas preguntas: aquella que coloca la experiencia humana por encima de cualquier otra forma de vida. Desde un lenguaje pensado para jóvenes audiencias, la puesta construye un universo donde las fronteras entre especies comienzan a volverse menos rígidas. Los animales dejan de aparecer únicamente como figuras ajenas, objetos de consumo o personajes secundarios de nuestro mundo, para convertirse en seres atravesados también por el miedo, el afecto, el deseo y la necesidad de libertad. Quizá ahí se encuentra uno de sus gestos más poderosos: recordarnos que la empatía no consiste necesariamente en comprender por completo al otro, sino en reconocer que existe una vida más allá de nuestra propia experiencia. Porque cuando la escena consigue suspender, aunque sea por un momento, las divisiones con las que ordenamos el mundo, queda algo mucho más elemental: cuerpos distintos, experiencias distintas y corazones que, pese a todo, siguen latiendo.
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