Planchando el vestuario...
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Mi Deseo: Cabaret Postmortem De Una Mujer Que Anhela Darle Vida A Un Cuerpo Dentro De Ella O Quizá Matarlo
@mi_deseocabaretposmortemProducción:Aullido Teatro• CDMX

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Producción:Aullido Teatro• CDMX
En un espacio entre lo ritual, lo grotesco y el cabaret, una mujer imagina la maternidad como deseo y amenaza. Entre humor ácido y confesiones, atraviesa el aborto, la ausencia y el miedo. Frente a una Diosa Madre y un hijo imaginario, cuestiona el amor materno de forma moustrosa.
2 reseñas de la comunidad
Fui a ver Mi deseo casi como quien atiende un llamado interno. No fue solo una salida al teatro: fue una necesidad. Stefanie Izquierdo se expone por completo: escribe, dirige y actúa una obra que no busca dar respuestas sobre la maternidad, sino abrir sus contradicciones. El deseo, la culpa, la herencia y el mandato social conviven con humor, ironía e imágenes cargadas de significado. Uno de los momentos que más me atravesó fue el eco generacional: esa madre que no está físicamente, pero aparece como voz, espejo y herencia. Ahí entendemos cuánto de lo que decidimos también viene de lo aprendido. Recordé cuando supe que tendría una hija y pensé: “le va a costar el doble todo”. Con los años he entendido que maternar también es vivir entre el amor absoluto y el miedo más crudo. Mi deseo no resuelve la pregunta sobre ser o no ser madre. La incomoda, la desarma y la mira desde distintos ángulos. Ahí está su fuerza.
Ver reseña y comentarUn espectáculo de cabaret que explora el monstruoso sacrificio de la maternidad. Un montaje con una interesante propuesta estética anclada en lo grotesco, que sostiene una dramaturgia no del todo contundente.
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Fui a ver Mi deseo casi como quien atiende un llamado interno. No fue solo una salida al teatro: fue una necesidad. Stefanie Izquierdo se expone por completo: escribe, dirige y actúa una obra que no busca dar respuestas sobre la maternidad, sino abrir sus contradicciones. El deseo, la culpa, la herencia y el mandato social conviven con humor, ironía e imágenes cargadas de significado. Uno de los momentos que más me atravesó fue el eco generacional: esa madre que no está físicamente, pero aparece como voz, espejo y herencia. Ahí entendemos cuánto de lo que decidimos también viene de lo aprendido. Recordé cuando supe que tendría una hija y pensé: “le va a costar el doble todo”. Con los años he entendido que maternar también es vivir entre el amor absoluto y el miedo más crudo. Mi deseo no resuelve la pregunta sobre ser o no ser madre. La incomoda, la desarma y la mira desde distintos ángulos. Ahí está su fuerza.

Un espectáculo de cabaret que explora el monstruoso sacrificio de la maternidad. Un montaje con una interesante propuesta estética anclada en lo grotesco, que sostiene una dramaturgia no del todo contundente.