Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Peccuta Minata
DramaCuando leí ¿Quién le teme a Virginia Woolf?, lo primero que pensé fue: ¡wow, qué difícil debe ser dirigir y actuar esta obra, con diálogos larguísimos y emociones complejas que requieren muchísimos matices para no volverse cansada! En esta producción, Peccuta Minata resuelve el problema acortando el diálogo y trasladando parte de la carga emocional al teatro físico. Es la primera obra que veo con todo el texto pregrabado, para poner toda la energía en la corporalidad de los actores, y lo logran con creces. Hay un momento de ruptura en el que gritan “¡Ya!” a viva voz, y se me puso la piel de gallina. Después de un rato de voces grabadas, escuchar ese grito y ver la vulnerabilidad de la compañía fue grandioso; tanto, que me quedé con ganas de más (pensé que seguiría un segmento con diálogos hablados). Creo que eso pasa con esta compañía: te deja con ganas de más, y eso puede ser un arma de doble filo. La obra original puede durar hasta tres horas y media; aquí lograron una buena adaptación de hora y media, aunque en los recortes siento que se apresura el conflicto que debe crecer lentamente hasta el clímax y el gran giro final que amarra todo. La trama no es sencilla y necesita madurar poco a poco. Pero al final qué maravilla ver a esta compañía en escena y cómo crece artísticamente con cada montaje.
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