Planchando el vestuario...
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Some Hope for the Bastards es una fiesta melancólica, una celebración oscura. Una oda poética dedicado al sentimiento de impotencia y apatía. Cuando no sabes a dónde ir, simplemente esperas. Todos estamos esperando algo, pero esto tiene un coste, la espera está devorando nuestro interior. Condicionados como estamos, no hay lugar para la paciencia.
2 reseñas de la comunidad
Sin duda, una de las mejores presentaciones de danza contemporánea que he visto. La propuesta musical es súper interesante. El profesionalismo y las capacidades físicas de elenco son extraordinarias. Duró como 1000 horas y aún así lograron. Mantenerme al borde del asiento durante toda la función.
Ver reseña y comentarDe lo mejor que he visto en danza. No solo las interpretaciones son tan precisas como sutiles y particularmente impresionantes, sino que logran movernos las entrañas, los sentidos; despierta la mente. Los bailarines siempre con su cuerpo y emociones al límite, en riesgo, fuertes, pero sensibles, no podía apartar la mirada en ningún momento y quería ser capaz de aterrizar hasta el más mínimo movimiento, pues hasta el más mínimo movimiento tiene un sentido, provoca algo. La música en vivo acompaña de una manera casi sublime a los bailarines, a la escena, a veces en comunión, y otras, en contrapunto. Un excelente trabajo coaborativo mexicano-canadiense. Qué fortuna presenciar una obra así, si tienen la oportunidad, en verdad, tómenla.
Ver reseña y comentarSin duda, una de las mejores presentaciones de danza contemporánea que he visto. La propuesta musical es súper interesante. El profesionalismo y las capacidades físicas de elenco son extraordinarias. Duró como 1000 horas y aún así lograron. Mantenerme al borde del asiento durante toda la función.

De lo mejor que he visto en danza. No solo las interpretaciones son tan precisas como sutiles y particularmente impresionantes, sino que logran movernos las entrañas, los sentidos; despierta la mente. Los bailarines siempre con su cuerpo y emociones al límite, en riesgo, fuertes, pero sensibles, no podía apartar la mirada en ningún momento y quería ser capaz de aterrizar hasta el más mínimo movimiento, pues hasta el más mínimo movimiento tiene un sentido, provoca algo. La música en vivo acompaña de una manera casi sublime a los bailarines, a la escena, a veces en comunión, y otras, en contrapunto. Un excelente trabajo coaborativo mexicano-canadiense. Qué fortuna presenciar una obra así, si tienen la oportunidad, en verdad, tómenla.