Planchando el vestuario...
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Sobre una monumental cantera de mármol blanco donde la maquinaria industrial corta y pule la piedra, dieciséis bailarines dan vida a un poderoso manifiesto coreográfico sobre la protesta, la rebelión y la fragilidad humana. Al ritmo de una envolvente partitura electrónica ejecutada en directo por el compositor y DJ francés Rone, el aclamado colectivo (LA)HORDE y el Ballet National de Marseille construyen una sobrecogedora experiencia visual donde la danza irrumpe como un acto visceral de resistencia y esperanza colectiva ante el colapso del mundo contemporáneo.
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4 reseñas de la comunidad
Escapar de los horrores pero no olvidar que juntos podemos enfrentar la realidad. El mensaje resuena mucho sobre todo en este momento, en el estado convulso de una sociedad que está despertando. Las manifestaciones se encienden en diferentes ciudades del mundo y Room with a view nos recuerda el poder de la colectividad y que vale la pena luchar con la oscuridad para ver nuevamente el amanecer. Hay un balance extraño e incómodo entre lo literal de la propuesta, y sus exploraciones más abstractas que persiguen la catarsis colectiva, que nace de su aceptación de la dualidad entre el querer desconectarse y no poder ignorar lo que nos sucede. Sí, en algún momento las escenas son lentas y tormentosas, pero la acumulación de ese tedio nos lleva a disfrutar también el esperado desenlace, que esos fragmentos se conviertan en una horda caótica, coordinada, que avanza junta. Spoiler adelante: Creo que la progresión se logra con éxito porque en la escena de la vocalización, ese momento de paz, tuve un fuerte impulso por aplaudir y unirme a ellos, por reconocer el valor y la entrega, por asumir que yo (todxs) podemos ser parte. Gran experiencia.
Ver reseña y comentarYo solo quiero ser uno de ellos… quiero sentarme, pararme, encuerarme y bailar con ellos… beber algo y hablar de cualquier cosa… quisiera que me dieran tabaco, una copa de vino o qué tan solo me preguntaran… ¿quieres bailar? ¿Que haces cuando todo está en ruinas? Bailar.
Ver reseña y comentarUna experiencia increíble, llena de sensaciones fuertes, viscerales e intensas. La música que les acompaña es maravillosa, es un personaje más que, en conjunto con este grupo de personas tan diversas, evoluciona. Mucha protesta, mucha comunidad, mucha libertad. ¡Qué ganas me dieron de bailar con ellxs! ¡De ser una de ellxs!
Ver reseña y comentarEstas personas debieron haber pasado un año de encierro juntxs, porque ese nivel de mimetismo y sinergia es único. No hubo ni un segundo en el que la energía no estuviera perfectamente repartida entre todxs. Poderosa, visual, enérgica, provocadora, atrevida y dancísticamente impresionante. La música me hizo sentir en una película de Gaspar Noé. Sin duda, la mejor puesta en escena de danza contemporánea que he visto.
Ver reseña y comentarEscapar de los horrores pero no olvidar que juntos podemos enfrentar la realidad. El mensaje resuena mucho sobre todo en este momento, en el estado convulso de una sociedad que está despertando. Las manifestaciones se encienden en diferentes ciudades del mundo y Room with a view nos recuerda el poder de la colectividad y que vale la pena luchar con la oscuridad para ver nuevamente el amanecer. Hay un balance extraño e incómodo entre lo literal de la propuesta, y sus exploraciones más abstractas que persiguen la catarsis colectiva, que nace de su aceptación de la dualidad entre el querer desconectarse y no poder ignorar lo que nos sucede. Sí, en algún momento las escenas son lentas y tormentosas, pero la acumulación de ese tedio nos lleva a disfrutar también el esperado desenlace, que esos fragmentos se conviertan en una horda caótica, coordinada, que avanza junta. Spoiler adelante: Creo que la progresión se logra con éxito porque en la escena de la vocalización, ese momento de paz, tuve un fuerte impulso por aplaudir y unirme a ellos, por reconocer el valor y la entrega, por asumir que yo (todxs) podemos ser parte. Gran experiencia.

Yo solo quiero ser uno de ellos… quiero sentarme, pararme, encuerarme y bailar con ellos… beber algo y hablar de cualquier cosa… quisiera que me dieran tabaco, una copa de vino o qué tan solo me preguntaran… ¿quieres bailar? ¿Que haces cuando todo está en ruinas? Bailar.

Una experiencia increíble, llena de sensaciones fuertes, viscerales e intensas. La música que les acompaña es maravillosa, es un personaje más que, en conjunto con este grupo de personas tan diversas, evoluciona. Mucha protesta, mucha comunidad, mucha libertad. ¡Qué ganas me dieron de bailar con ellxs! ¡De ser una de ellxs!
Estas personas debieron haber pasado un año de encierro juntxs, porque ese nivel de mimetismo y sinergia es único. No hubo ni un segundo en el que la energía no estuviera perfectamente repartida entre todxs. Poderosa, visual, enérgica, provocadora, atrevida y dancísticamente impresionante. La música me hizo sentir en una película de Gaspar Noé. Sin duda, la mejor puesta en escena de danza contemporánea que he visto.