Planchando el vestuario...
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Daniel Hillard es un actor desempleado dispuesto a todo por no perder a sus hijos tras un complicado divorcio, ideando el plan de transformarse en la entrañable niñera escocesa Euphegenia Doubtfire. Producción oficial de Broadway en gira internacional de Mrs. Doubtfire, interpretada en su idioma original (inglés) con subtítulos en español.
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2 reseñas de la comunidad
Sin endulzarlo, esta es la peor obra de teatro musical que he visto. Ojo, no he visto la película, pero se sabe que hay una tendencia en esta última década por agarrar propiedades intelectuales medianamente exitosas y ponerlas en el teatro con la esperanza de agarrar al público nostálgico que creció con ellas. Yo dudo mucho, aún sin haber visto la peli, que la interpretación de Robin Williams sea ni la mitad de lo molesta que fue la interpretación teatral de Mrs. Doubtfire. Ojo, es un rol muy demandante que obliga al actor en turno a rifarse con movimientos rápidos y aguantar la respiración, pero el problema es que te enfrentas a un "manchild" durante todo el primer acto. Molestísimo el tipo, además de que muchas canciones prácticamente te agarran de la mano para decirte qué mensaje quieren transmitir. El segundo acto mejora, pero pasa de ser un 1/10 a un 3/10, escoge tu veneno. Sin ofender, lo mejor fue la courtain call. Excelente arreglo que resaltaba a cada personaje
Ver reseña y comentarMrs. Doubtfire parte de un material que parece cargar con problemas de origen: un humor simplista y profundamente anclado en códigos estadounidenses que no siempre encuentra la misma resonancia frente al público mexicano. El resultado es un dispositivo en el que se percibe a los intérpretes buscando una conexión que el texto no termina de facilitar. Los remates se estiran, los chistes caen con menos fuerza de la esperada y terminan evidenciando las costuras de una dramaturgia endeble. Entre una broma y otra aparecen destellos de emotividad sobre la paternidad, la separación y la necesidad de permanecer cerca de quienes amamos, pero la trama construye tan poco esos momentos que se diluyen antes de adquirir verdadero peso dramático. Algo similar ocurre con la partitura: además de contar con números poco memorables. Una producción de enorme oficio intentando sostener un material que ofrece muy poco sobre lo cual construir.
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Sin endulzarlo, esta es la peor obra de teatro musical que he visto. Ojo, no he visto la película, pero se sabe que hay una tendencia en esta última década por agarrar propiedades intelectuales medianamente exitosas y ponerlas en el teatro con la esperanza de agarrar al público nostálgico que creció con ellas. Yo dudo mucho, aún sin haber visto la peli, que la interpretación de Robin Williams sea ni la mitad de lo molesta que fue la interpretación teatral de Mrs. Doubtfire. Ojo, es un rol muy demandante que obliga al actor en turno a rifarse con movimientos rápidos y aguantar la respiración, pero el problema es que te enfrentas a un "manchild" durante todo el primer acto. Molestísimo el tipo, además de que muchas canciones prácticamente te agarran de la mano para decirte qué mensaje quieren transmitir. El segundo acto mejora, pero pasa de ser un 1/10 a un 3/10, escoge tu veneno. Sin ofender, lo mejor fue la courtain call. Excelente arreglo que resaltaba a cada personaje

Mrs. Doubtfire parte de un material que parece cargar con problemas de origen: un humor simplista y profundamente anclado en códigos estadounidenses que no siempre encuentra la misma resonancia frente al público mexicano. El resultado es un dispositivo en el que se percibe a los intérpretes buscando una conexión que el texto no termina de facilitar. Los remates se estiran, los chistes caen con menos fuerza de la esperada y terminan evidenciando las costuras de una dramaturgia endeble. Entre una broma y otra aparecen destellos de emotividad sobre la paternidad, la separación y la necesidad de permanecer cerca de quienes amamos, pero la trama construye tan poco esos momentos que se diluyen antes de adquirir verdadero peso dramático. Algo similar ocurre con la partitura: además de contar con números poco memorables. Una producción de enorme oficio intentando sostener un material que ofrece muy poco sobre lo cual construir.