Planchando el vestuario...
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Con dramaturgia de Sofía Lemir Gómez y dirección de Malena Bernardi y Sofía Lemir Gómez, este monólogo protagonizado por Melisa Melcer retrata a Maricel Rodríguez, empleada de maestranza en la periferia bonaerense. A través de su propia herramienta de trabajo, Maricel activa una resistencia íntima frente a la rutina corporativa, cuestionando el rol del trabajo, las aspiraciones heredadas y la dignidad femenina.
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6 reseñas de la comunidad
La dramaturgia funciona armando su discurso desde una cotidianidad preciosa. La actuación de Mel la acompaña de muy buena manera. Un trabajo muy genuino, simple, y siento que justo ahí es donde radica su ingenio.
Ver reseña y comentarla verdad es muy concreta y, me gustó mucho el tema, algo de lo que no se habla mucho!
Ver reseña y comentarExcelente interpretación y un tema importante. El recinto no permitía ver con claridad a los asientos de atrás, y me perdí bastantes momentos por eso:(
Ver reseña y comentarUn buen monólogo con una buena actriz que lo logró sostener todo el tiempo a pesar de las limitaciones que tiene una videollamada. Lo sentí en algún momento muy estático, me hubiera gustado que se usara la escenografía.
Ver reseña y comentarEs una gran gran monólogo que muestra la contradicción de la fuerza del trabajador oprimido y el que oprime en un estado de PROTESTA
Ver reseña y comentarTan simple y funciona tan bien. Un vistazo a algo que tantos hemos experimentado hasta cierto punto pero desde una perspectiva muy específica, y que por lo tanto resuena con, si afán de arruinar el juego de palabras, nuestro lado aspiracional, siempre atrapado en nuestro contexto… ¿a qué tanto podemos aspirar cuando las paredes a nuestro alrededor se cierran? Empieza despacio… definiendo los términos de la conversación… y poco a poco la catarsis le va ganando a la sumisión, y el último minuto hace que todo haya valido la pena. La simplicidad de la premisa, el contenido, el contexto y la ejecución no hace que la pieza sea menos contundente y honesta. La interpretación de Melisa, con la dirección de Sofía, es precisa, con buen timing comédico pero con esa fibra de humanidad que al final prevalece y se lleva el aplauso.
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La dramaturgia funciona armando su discurso desde una cotidianidad preciosa. La actuación de Mel la acompaña de muy buena manera. Un trabajo muy genuino, simple, y siento que justo ahí es donde radica su ingenio.
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la verdad es muy concreta y, me gustó mucho el tema, algo de lo que no se habla mucho!
Excelente interpretación y un tema importante. El recinto no permitía ver con claridad a los asientos de atrás, y me perdí bastantes momentos por eso:(
Un buen monólogo con una buena actriz que lo logró sostener todo el tiempo a pesar de las limitaciones que tiene una videollamada. Lo sentí en algún momento muy estático, me hubiera gustado que se usara la escenografía.
Es una gran gran monólogo que muestra la contradicción de la fuerza del trabajador oprimido y el que oprime en un estado de PROTESTA

Tan simple y funciona tan bien. Un vistazo a algo que tantos hemos experimentado hasta cierto punto pero desde una perspectiva muy específica, y que por lo tanto resuena con, si afán de arruinar el juego de palabras, nuestro lado aspiracional, siempre atrapado en nuestro contexto… ¿a qué tanto podemos aspirar cuando las paredes a nuestro alrededor se cierran? Empieza despacio… definiendo los términos de la conversación… y poco a poco la catarsis le va ganando a la sumisión, y el último minuto hace que todo haya valido la pena. La simplicidad de la premisa, el contenido, el contexto y la ejecución no hace que la pieza sea menos contundente y honesta. La interpretación de Melisa, con la dirección de Sofía, es precisa, con buen timing comédico pero con esa fibra de humanidad que al final prevalece y se lleva el aplauso.