Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por Emma Malacara
Un Tropel
DramaLos funerales de papá ¿Cuántas veces hay que matar a alguien para que deje de habitarnos? Los funerales de papá comienza como una comedia negra en la que la muerte parece un juego, casi un acto de revancha. Emma Malacara mata, revive y vuelve a matar a su padre, hasta que la risa comienza a incomodar y lo que parecía una provocación escénica termina por revelar el horror de una infancia atravesada por heridas que nunca debieron existir. Entre la memoria, la ficción y la representación, la puesta construye un ejercicio tan lúdico como desgarrador, donde cada funeral intenta desentrañar una figura paterna que parece resistirse incluso a su propia muerte. Pero lo verdaderamente inquietante está en la paradoja que la propia obra plantea: ¿representar una y otra vez aquello que nos ha herido constituye un acto de liberación o es otra manera de mantenerlo vivo? La inteligencia de la puesta radica en no necesitar una respuesta definitiva. El teatro se convierte en un espacio de catarsis que reconoce sus propias contradicciones, donde la posibilidad de sanar no implica necesariamente olvidar. Porque quizá no se trata de conseguir que papá muera, sino de descubrir qué hacer con aquello que permanece después de enterrarlo tantas veces.
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