Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Peccuta Minata
DramaLa propuesta escénica me puso nervioso al principio: temía que pudiera volverse repetitiva o cansada muy rápido. Afortunadamente, no fue así. El trabajo físico y de dirección se mantiene interesante, arriesgado y sorprendente de principio a fin. Beto construye una progresión constante de la acción y del espacio escénico, siempre reservándose algún gesto inteligente, una acción ingeniosa o una movida arriesgada. La puesta consigue mantener la expectativa, con la sensación de que en cualquier momento puede ocurrir algo inesperado. La energía del elenco no siempre es homogénea, pero hay que reconocer la complejidad del trabajo que realizan en escena: logran ejecutarlo con precisión y ojalá, con el tiempo, también ganen soltura y dominio. Curiosamente, sentí que la acción física se quedó un poco corta frente a la explosión emocional del texto. Cuando creí que estábamos llegando al clímax, en realidad ya nos encontrábamos en el desenlace. Pero que estas observaciones no le resten mérito al gran trabajo de todo el equipo. Empecé la función con el temor de que la propuesta terminara por cansarme y salí con ganas de que el juego no se hubiera terminado.
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