Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por Ana Lucía Ramírez
Las Lechugas Colectivo Escénico
TragicomediaEsta obra fue, sin duda, un reto emocional. Sabemos que existe teatro para todos los gustos, pero hay propuestas que van más allá del entretenimiento y nos confrontan con aquello que preferiríamos no mirar. Esta obra me incomodó, pero de esa manera necesaria que nos invita a detenernos, cuestionar y mirar desde otra perspectiva. El escenario, lleno de utilería y coreografías que, a primera vista, podrían parecer carentes de sentido, terminó por revelarme que cada elemento tenía un porqué. Todo parecía formar parte de un lenguaje propio, de una construcción que solo al detenerme a analizarla comenzó a cobrar sentido. Tan fuerte, tan emocional, cómica, cuestionable, bella y sutil… Entonces pensé: ¿estoy describiendo la obra o estoy describiendo a una mujer? La obra me tocó el alma. Hubo momentos en los que lloré, otros en los que me sentí incómoda y muchos más en los que no pude evitar cuestionarme. Porque, a veces, el teatro no está hecho para darnos respuestas ni para hacernos sentir cómodos, sino para remover algo dentro de nosotros y obligarnos a mirar de nuevo. Y esta obra lo consiguió conmigo.
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