Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por Gustavo Franco
TRIBU Producciones
ClownUna vez más, compruebo que el clown en México es impresionante. Con esta obra reí, me enojé, recordé, cuestioné y experimenté muchas otras emociones que me resulta difícil resumir en una sola palabra. Recuerdo que el teatro estaba lleno y que el público se mostraba tan entregado y apasionado que, poco a poco, dejamos de ser simples espectadores para convertirnos en parte de la historia. Las coreografías y las canciones nos invitaban a cantar y bailar, creando una conexión que traspasaba el escenario y se extendía por toda la sala. La escenografía, hecha con el corazón, construía el universo de la obra, mientras que los vestuarios, tan bellos y llenos de pequeños detalles, nos permitían reconocer la personalidad de cada personaje. La iluminación y el sonido tampoco eran elementos aislados: ambos contribuían a dar vida a ese mundo y a envolvernos en él. Salí con la certeza de que el clown tiene una capacidad extraordinaria para hacernos transitar por distintas emociones, invitarnos a cuestionar y, sobre todo, recordarnos que el teatro también se construye con la energía de quienes están sobre el escenario y de quienes los acompañamos desde la butaca.
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