Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por Antonio Vega
Por Piedad Teatro
DramaDjango con la soga al cuello construye una puesta cuya complejidad técnica es proporcional a la belleza de su dispositivo escénico. Títeres, miniaturas, cámaras, proyecciones y un preciso trabajo de foley se articulan para crear una suerte de cine en vivo, donde cada sonido dota de peso y vida a personajes que sabemos inanimados. Lo fascinante es que nunca se oculta el artificio: vemos cómo se construye cada imagen y, aun así, creemos en ella. Detrás de este despliegue, la obra aborda con sensibilidad la depresión, el cuidado y el vínculo con los animales, encontrando en la figura del lobo una poderosa analogía sobre aquello que llevamos dentro y la manera en que decidimos enfrentarlo. Así, la obra nos cuestiona cuánto de nuestra historia parece estar escrito y cuánto permanece en nuestras manos: quizá no se trata de vencer a nuestros propios lobos, sino de aprender a convivir con ellos mientras decidimos cómo seguir escribiendo nuestra historia.
¿Te fue útil esta reseña?
Sé el primero en responder