Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por Jonathan Huesca
Colectivo Teatro
Drama¿Qué pasaría si dijéramos todo lo que pensamos a solas? Solo quiero caminar trabaja con una dramaturgia real, con emociones contradictorias como en cualquier relación rota. La primera parte del texto habla y no acciona, lo cual pudo funcionar mejor con un tono de comedia muy ligera y transicionar fácilmente al fuerte drama de la segunda parte, ya que, llegando al final de esta primera parte, puede sentirse un poco pesada pues no se percibe una progresión dramática clara. En la dirección no podemos dejar fuera la preciosa dramaturgia del espacio, que nos habla constantemente de la desconexión física y emocional de los personajes. Además, aprovecha para crear imágenes muy bellas, acompañadas de silencios que se sienten preciosos. Por parte de los actores, llevan perfecto el texto. Los diálogos se sienten cada uno como una pequeña confesión perdida que nunca llega a quien debe escucharla, lo que se vuelve doloroso en ocasiones. Aunque también hay que comentar que en diferentes momentos se sintió una falta de reacción entre los personajes al momento de sus interacciones, esos momentos de conexión involuntaria que ocurren inevitablemente en las parejas. Detalles. La iluminación y utilería se resuelven dentro del espacio limitado del foro; sin embargo, salvo el uso indispensable de algunos objetos, los demás no terminan teniendo un uso o peso más allá de su existencia en el espacio. Al final, un montaje genuino que nos muestra dos caras de una moneda rota.
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