Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por Zezé Figueroa Ramos
Casa Gris
ExperimentalSardinas encuentra en el cuerpo su principal herramienta dramatúrgica para hablar de la migración, el desplazamiento y la pérdida de pertenencia. A través de un movimiento escénico preciso y de gran belleza, la puesta prescinde de la palabra para construir, mediante máscaras, objetos y una comicidad profundamente corporal, el tránsito de personajes que parecen condenados a buscar constantemente un lugar donde permanecer. La precisión física de sus intérpretes permite que acciones aparentemente sencillas —avanzar, cargar, construir o volver a empezar— adquieran un peso simbólico y hagan visibles el cansancio, la precariedad y la vulnerabilidad que acompañan al desplazamiento. Resulta especialmente potente la imagen del cardumen: cuerpos que se desplazan juntos buscando condiciones que les permitan continuar. Sin embargo, esa misma voluntad de presentar la migración como una experiencia universal también puede diluir parte de las circunstancias sociales y políticas que obligan a ciertos cuerpos, y no a otros, a emprender ese recorrido. Aun así, Sardinas encuentra en su lenguaje visual una de sus mayores virtudes: antes que explicar la migración, busca hacerla sentir. Y lo consigue mediante imágenes escénicas de enorme sensibilidad, donde el movimiento dice aquello para lo que la palabra quizá resultaría insuficiente.
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