Planchando el vestuario...
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Miro al frente y me gusta lo que veo sigue a tres amigxs atrapados en un hotel de Londres tras una amenaza de bomba. Mientras el edificio se vacía y el caos crece afuera, ellos enfrentan algo igual de explosivo: el miedo a crecer, elegir mal y nunca atreverse a decir lo que sienten. Porque si mañana todo termina… ¿qué harías hoy?
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2 reseñas de la comunidad
Es un emotivo viaje a la frontera entre la adolescencia y la adultez. En un cuarto de hotel londinense, tres amigos viven una de sus últimas noches juntos, creando un refugio ante el inminente y aterrador cambio vital. El texto de Iñigo Cobo brilla por su profundidad poética, capturando el miedo universal a ser olvidado o reemplazado. Aunque la dinámica actoral inicia algo forzada, pronto evoluciona hacia una cautivadora naturalidad, destacando la brillante y compleja interpretación de Elizabeth. La escenografía, íntima y funcional, nos encierra magistralmente en esa burbuja temporal. Si bien la iluminación sufrió ligeros retrasos técnicos y la tercera parte agradecería un recorte, son detalles menores. Es una experiencia escénica que abraza nuestra vulnerabilidad sin condescendencia y nos hace recordar la frágil intensidad de crecer.
Ver reseña y comentarMe divertí mucho con esta obra y me hizo reflexionar acerca de lo que realmente importa, hay buenas escenografías y la obra en sí es muy buena, realmente la recomiendo
Ver reseña y comentarEs un emotivo viaje a la frontera entre la adolescencia y la adultez. En un cuarto de hotel londinense, tres amigos viven una de sus últimas noches juntos, creando un refugio ante el inminente y aterrador cambio vital. El texto de Iñigo Cobo brilla por su profundidad poética, capturando el miedo universal a ser olvidado o reemplazado. Aunque la dinámica actoral inicia algo forzada, pronto evoluciona hacia una cautivadora naturalidad, destacando la brillante y compleja interpretación de Elizabeth. La escenografía, íntima y funcional, nos encierra magistralmente en esa burbuja temporal. Si bien la iluminación sufrió ligeros retrasos técnicos y la tercera parte agradecería un recorte, son detalles menores. Es una experiencia escénica que abraza nuestra vulnerabilidad sin condescendencia y nos hace recordar la frágil intensidad de crecer.
Me divertí mucho con esta obra y me hizo reflexionar acerca de lo que realmente importa, hay buenas escenografías y la obra en sí es muy buena, realmente la recomiendo