Planchando el vestuario...
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Mendoza, de la compañía mexicana Los Colochos, es una aclamada adaptación de Macbeth de Shakespeare situada en la Revolución Mexicana. Narra cómo el coronel Mendoza, impulsado por la ambición y una profecía, comete actos atroces para obtener el poder, sumergiéndose en un sangriento declive. La obra destaca por su alta tensión, lenguaje rulfiano y cercanía con el espectador.
1 reseña de la comunidad
La primera vez que vi Mendoza fue en Tepic en el Teatro del Pueblo en 2015. La desaparición forzada de los estudiantes de Ayotzinapa seguía fresca, y el clíma político del país comenzaba a permear en mi vida de adolescente. Ésta fue la primera obra que causó un fuerte impacto en mí, al recontextualizar el material de Shakespeare nos muestra cómo sus temas siguen vigentes y sostiene un espejo para notar los papeles que la ambición desmedida, el mitificación de figuras podridas, la corrupción del poder, la violencia sin consecuencia y el deseo (de amor y de venganza) juegan en el cíclo sin fin en el que nuestra tierra se encuentra. La traducción del texto original al contexto mexicano se siente tan orgánico, la dirección apasionada de Juan Carrillo hace que el público [imerso en una claustrofóbica formación 360°, tomando cerveza con los personajes, en contacto con su sudor y sangre] viva una experiencia difícil, tanto de sentir como de olvidar, gracias tambien a actores tan entregados.
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La primera vez que vi Mendoza fue en Tepic en el Teatro del Pueblo en 2015. La desaparición forzada de los estudiantes de Ayotzinapa seguía fresca, y el clíma político del país comenzaba a permear en mi vida de adolescente. Ésta fue la primera obra que causó un fuerte impacto en mí, al recontextualizar el material de Shakespeare nos muestra cómo sus temas siguen vigentes y sostiene un espejo para notar los papeles que la ambición desmedida, el mitificación de figuras podridas, la corrupción del poder, la violencia sin consecuencia y el deseo (de amor y de venganza) juegan en el cíclo sin fin en el que nuestra tierra se encuentra. La traducción del texto original al contexto mexicano se siente tan orgánico, la dirección apasionada de Juan Carrillo hace que el público [imerso en una claustrofóbica formación 360°, tomando cerveza con los personajes, en contacto con su sudor y sangre] viva una experiencia difícil, tanto de sentir como de olvidar, gracias tambien a actores tan entregados.