Planchando el vestuario...
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Dos vagabundos, Vladimir y Estragon, esperan interminablemente junto a un camino desolado y un árbol a un misterioso personaje llamado Godot. Mientras tanto, se enfrascan en conversaciones filosóficas, juegos de palabras y reflexiones sobre la existencia. Son interrumpidos por la llegada del autoritario Pozzo y su sirviente Lucky, así como por un muchacho que anuncia que Godot no vendrá hoy, pero promete hacerlo mañana. Este ciclo se repite, simbolizando el tedio y la falta de significado en la vida humana.
1 reseña de la comunidad
Me encanta Esperando a Godot. Ya va que, entre ejercicios, presentaciones y demás, he pasado por todos sus personajes. Diferentes direcciones y entendimientos de la obra. Siento que a Godot y los textos de Beckett los hemos sobreintelectualizado. Parece una obra “imposible de entender”, cuando no es cierto. Cualquier espectador que lea Esperando a Godot entiende, y más importante: le atraviesa. Es de mis obras favoritas de todos los tiempos porque transmuta algo fundamental: creer. Godot siempre es un sí para mí.
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Me encanta Esperando a Godot. Ya va que, entre ejercicios, presentaciones y demás, he pasado por todos sus personajes. Diferentes direcciones y entendimientos de la obra. Siento que a Godot y los textos de Beckett los hemos sobreintelectualizado. Parece una obra “imposible de entender”, cuando no es cierto. Cualquier espectador que lea Esperando a Godot entiende, y más importante: le atraviesa. Es de mis obras favoritas de todos los tiempos porque transmuta algo fundamental: creer. Godot siempre es un sí para mí.