Planchando el vestuario...
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La obra sigue a Martina, una niña de 11 años con una imaginación desbordante que sueña con grandes aventuras. Su mundo cambia cuando experimenta su primera menstruación, lo que le provoca miedo, dudas y emociones confusas. Se embarca en un viaje donde aprende que la menarquia es una parte natural del crecimiento y que 'mancharse' no es motivo de preocupación. La obra busca acompañar a niñas, madres y padres en esta transición hacia la adolescencia, abordando los tabúes en torno a la menstruación.
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2 reseñas de la comunidad
En nombre de la mancha es una obra que parte de algo profundamente cotidiano para abrir una conversación necesaria: los tabúes, prejuicios y silencios que todavía rodean a la menstruación. A través de su propuesta, la obra invita a mirar este proceso natural no como una carga, una vergüenza o algo que deba ocultarse, sino como una parte del cuerpo y de la experiencia de las personas menstruantes que merece ser nombrada sin miedo. Su valor está justamente en eso: en cuestionar aquello que se ha normalizado desde el juicio o la incomodidad, y transformarlo en aceptación, reconocimiento y diálogo. Más que hablar solo de la menstruación, En nombre de la mancha habla de la relación que construimos con nuestro propio cuerpo y de cómo muchas veces se nos enseña a luchar contra él en lugar de habitarlo.
Ver reseña y comentarUna obra que ojalá todas las personas menstruantes hubieran visto antes de su menarquia. En nombre de la mancha utiliza el humor, la música en vivo y una dirección lúdica para hablar sobre la menstruación y desmontar algunos de los tabúes que todavía la rodean. Su propuesta es cálida, cercana y se siente como un abrazo para quienes crecieron sin espacios para hablar de este tema. Aunque, por momentos, la dramaturgia parece optar por un camino más seguro y evita profundizar en algunas conversaciones que podrían fortalecer su impacto, sigue siendo una propuesta valiosa y un paso importante hacia un teatro que habla de experiencias históricamente silenciadas.
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En nombre de la mancha es una obra que parte de algo profundamente cotidiano para abrir una conversación necesaria: los tabúes, prejuicios y silencios que todavía rodean a la menstruación. A través de su propuesta, la obra invita a mirar este proceso natural no como una carga, una vergüenza o algo que deba ocultarse, sino como una parte del cuerpo y de la experiencia de las personas menstruantes que merece ser nombrada sin miedo. Su valor está justamente en eso: en cuestionar aquello que se ha normalizado desde el juicio o la incomodidad, y transformarlo en aceptación, reconocimiento y diálogo. Más que hablar solo de la menstruación, En nombre de la mancha habla de la relación que construimos con nuestro propio cuerpo y de cómo muchas veces se nos enseña a luchar contra él en lugar de habitarlo.

Una obra que ojalá todas las personas menstruantes hubieran visto antes de su menarquia. En nombre de la mancha utiliza el humor, la música en vivo y una dirección lúdica para hablar sobre la menstruación y desmontar algunos de los tabúes que todavía la rodean. Su propuesta es cálida, cercana y se siente como un abrazo para quienes crecieron sin espacios para hablar de este tema. Aunque, por momentos, la dramaturgia parece optar por un camino más seguro y evita profundizar en algunas conversaciones que podrían fortalecer su impacto, sigue siendo una propuesta valiosa y un paso importante hacia un teatro que habla de experiencias históricamente silenciadas.