Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

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Sin dejar de lado los aspectos autobiográficos que atraviesan El zoológico de cristal, esta versión pone el acento en la memoria como estructura dramática, concebida desde la evocación íntima del protagonista. Lo recordado no es exacto, sino subjetivo, nostálgico y emocional: una atmósfera más que un relato. En este marco, la obra se revela como un símbolo de la fragilidad de los afectos, donde el pasado, al ser filtrado por el arte, transforma el dolor en belleza.
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4 reseñas de la comunidad
Me parece una propuesta contundente. Llena de detalles hermosos. Una muy destacable actuación de su elenco y un segundo acto que me destruyó emocionalmente.
Ver reseña y comentarMe encantó el juego de escénico que se hace con el Hermano. Podría desencajar un poco el espacio, la actuación y algunos otros elementos en su integridad, sin embargo esa no integración también aporta a la sensación de estar en un recuerdo y así como en los recuerdos en ocasiones te pueden consumir pero siempre llega un distanciamiento que te recuerda en redundancia que es todo un recuerdo. Quizá me pareció que el espacio no se aprovecha su totalidad, y tener un juego más con la mesa, las sillas y sus elementos tecnológico pudieron ayudar mucho en momentos que la obra se volvía algo pesada.
Ver reseña y comentarSin duda un texto incrieble que plantea la fragilidad física y emocional. Me parece una producción elocuente llena de signos psicofisicos sin embargo no me termina de cuadrar todos los elementos que constituyen la obra de manera integral; la escenografía una cosa, la actuación otra... además pareció endeble el trabajo actoral de las actrices, no así el teabajo de Cooper que es bastante interesante.
Ver reseña y comentarEs un gran texto acompañado de una gran guía por dirección. Me sacó mucho de onda los usos de las pantallas y sus transiciones de PowerPoint, siento que nos falta mucho que aprender de ese ámbito en México. Amo el quiebre entre texto y vivencia, fue un gran elemento la versión joven y adulta.
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Me encantó el juego de escénico que se hace con el Hermano. Podría desencajar un poco el espacio, la actuación y algunos otros elementos en su integridad, sin embargo esa no integración también aporta a la sensación de estar en un recuerdo y así como en los recuerdos en ocasiones te pueden consumir pero siempre llega un distanciamiento que te recuerda en redundancia que es todo un recuerdo. Quizá me pareció que el espacio no se aprovecha su totalidad, y tener un juego más con la mesa, las sillas y sus elementos tecnológico pudieron ayudar mucho en momentos que la obra se volvía algo pesada.

Sin duda un texto incrieble que plantea la fragilidad física y emocional. Me parece una producción elocuente llena de signos psicofisicos sin embargo no me termina de cuadrar todos los elementos que constituyen la obra de manera integral; la escenografía una cosa, la actuación otra... además pareció endeble el trabajo actoral de las actrices, no así el teabajo de Cooper que es bastante interesante.

Es un gran texto acompañado de una gran guía por dirección. Me sacó mucho de onda los usos de las pantallas y sus transiciones de PowerPoint, siento que nos falta mucho que aprender de ese ámbito en México. Amo el quiebre entre texto y vivencia, fue un gran elemento la versión joven y adulta.