Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Panaderos Teatro
ComediaSoy teatrero, gay, fanático de Calabozos y Dragones y viví en Oblatos. Es difícil imaginar un espectador para quien esta obra tuviera tantos motivos para funcionar mejor que para mí. La premisa me parecía una joya: usar los mecanismos de los juegos de rol para hablar de las realidades locales. ¡Hasta envidia me da que no se me hubiera ocurrido antes! Por eso resulta todavía más decepcionante encontrarme con una puesta en escena denigrante y ofensiva. Lo frustrante es que la obra tenía a su disposición un universo lleno de posibilidades: las dinámicas de grupo, los conflictos entre personajes, las reglas que permiten construir mundos compartidos y hasta las contradicciones de quienes nos sentamos a jugar con amigos. En cambio, decide reducirlo todo a un montón de chistes sexuales, de gordos, de homosexuales y a una colección de groserías que parecen mendigar la risa del público. Los personajes son caricaturas que ridiculizan a quienes formamos parte de esta afición, replicando estereotipos y reproduciendo prejuicios que suelen venir de quienes la observan desde fuera. No hay ni una pista que demuestre comprensión o un verdadero acercamiento a aquello que pretenden retratar: ni jerga, ni mecánicas, ni un retrato de las problemáticas o los chistes internos de quienes compartimos el gusto por sentarnos a la mesa a jugar con amigos. (Continua en comentarios...)
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