Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por William Shakespeare, Angélica Rogel
Woo Teatro
DramaUn clásico de Shakespeare que se injerta en el TEATRO mismo. Definitivamente los últimos dos actos gozan de una fuerza poética y actoral sobresaliente (principalmente por Luis de Tavira). No obstante, una obra de dos horas y media no se puede sostener por los últimos 30 minutos. La obra se cuese a fuego muy lento, flaqueando de claridad tonal en las interpretaciones de la primera mitad. El bufón y el rey cargan con la misión de mantener despierto al público, ya que los personajes antagónicos no logran potenciar el conflicto y su participación se limita a contar la anécdota para que la historia avance. Es interesante la propuesta de una iluminación sobria, casi general, porque evoca al Globo de antaño. Sin embargo, al no contar con la psicología del color a su favor, la obra depende más de sus intérpretes (para bien y para mal). Las transiciones sonoras grabadas se perciben genéricas, pero los efectos prácticos de sonido son muy buenos. Una obra para reflexionar sobre el TEATRO.
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