Planchando el vestuario...
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Es un proyecto de teatro de investigación y artes vivas que se centra en la historia de la comunidad de Mezcala, Jalisco. La obra explora la resistencia histórica de este pueblo originario en la defensa de su territorio y su cultura frente a las tensiones del poder y el olvido. A través de un relato cargado de memoria y reflexión, busca cuestionar la relación entre el pasado y el presente de las luchas agrarias en el estado
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3 reseñas de la comunidad
Si estuviéramos en una sala de cine, esta obra sería un documental en 3D. No solo aborda el tema con una escenografía creativa, si no que también utiliza más elementos para regalarnos una narrativa muy importante, la visibilización de la lucha por nuestro territorio.
Ver reseña y comentarLa obra es muy bella. Como alguien de origen en la ribera del lago de Chapala he de admitir que se logra a través del sonido y olfato llevar el lago al teatro. Me parece un trabajo que se le ve una gran investigación de fondo y es de aplaudirse toda la información que hay detrás. Personalmente creo que el problema que yo identifico en la obra es que no me siento identificado con nadie. El golpe emocional en mi experiencia venía siendo arreado por la nostalgia del tema general de la obra, sin embargo carecía de cierta verdad al colocarlo en actores y actrices que no experimentaron la vida en mezcala más allá que unas semanas de investigación de campo. Al terminar de verla no pude dejar de pensar que era una visión sesgada por el drama, romantizada y “actuada” de una comunidad real con una historia que sí ocurrió resumida en una canción de residente de lo más simple posible. Las actuaciones no son malas totalmente, pero creo que el ojo de la dirección es una perspectiva plana y blanca.
Ver reseña y comentarNo sabía lo mucho que necesitaba ver esta obra hasta que entré al teatro, la situación en la que te enreda te hace reflexionar incluso sin estar dispuesto a hacerlo, te lleva ante una crítica innegable sobre lo que hacemos mal como sociedad y cómo poder remediar esos errores con pueblos tan mágicos
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Si estuviéramos en una sala de cine, esta obra sería un documental en 3D. No solo aborda el tema con una escenografía creativa, si no que también utiliza más elementos para regalarnos una narrativa muy importante, la visibilización de la lucha por nuestro territorio.
La obra es muy bella. Como alguien de origen en la ribera del lago de Chapala he de admitir que se logra a través del sonido y olfato llevar el lago al teatro. Me parece un trabajo que se le ve una gran investigación de fondo y es de aplaudirse toda la información que hay detrás. Personalmente creo que el problema que yo identifico en la obra es que no me siento identificado con nadie. El golpe emocional en mi experiencia venía siendo arreado por la nostalgia del tema general de la obra, sin embargo carecía de cierta verdad al colocarlo en actores y actrices que no experimentaron la vida en mezcala más allá que unas semanas de investigación de campo. Al terminar de verla no pude dejar de pensar que era una visión sesgada por el drama, romantizada y “actuada” de una comunidad real con una historia que sí ocurrió resumida en una canción de residente de lo más simple posible. Las actuaciones no son malas totalmente, pero creo que el ojo de la dirección es una perspectiva plana y blanca.
No sabía lo mucho que necesitaba ver esta obra hasta que entré al teatro, la situación en la que te enreda te hace reflexionar incluso sin estar dispuesto a hacerlo, te lleva ante una crítica innegable sobre lo que hacemos mal como sociedad y cómo poder remediar esos errores con pueblos tan mágicos