Planchando el vestuario...
Planchando el vestuario...

Por Harold Pinter
Toma Teatro y Cultura
Drama¡Qué joya de obra es *Viejos Tiempos*! Una propuesta imperdible, ejecutada con rigor técnico y gran sensibilidad. La dirección descifra con maestría el ritmo pinteriano: entendiendo que el desafío radica en lo que no se dice, acierta al dar el peso justo a las pausas y miradas sostenidas, creando una atmósfera de tensa calma que te mantiene en constante incertidumbre por saber quién posee la verdad. El peso de los tres actores es formidable; destaco su madurez para transitar entre la cordialidad y la hostilidad pasiva en un texto lleno de subtextos. Además, la escenografía minimalista es bellísima y encapsula el aislamiento: el espacio se siente como un limbo donde el tiempo se detiene, apoyado por sutiles cambios de luz que actúan como un narrador visual silencioso. Lo que más me atrapó fue cómo juega con que recordar es un acto de invención y poder. Salir con preguntas es el sello de una gran noche pinteriana.
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